5 de mayo
Viernes III de pascua

Hchos 9, 1-20 Una luz celestial lo envolvió con su resplandor

El tiempo se paró, todo se hizo uno, quieto, respiraba el universo con tu luz, me envolvías en tu amor desconocido, tal plenitud dejó todo suspendido por un rato, todo confluía en tu amor, ¿quién eres, Señor?