En tu brasa

19 de abril
Miércoles octava de Pascua

Lc 24,13-35 ¿No ardía nuestro corazón?

Ardo en sed de ti, tu palabra me conmueve, me rodea con cantos de liberación, haces jugosos mi oídos al escuchar tu voz si saber que es tu voz, al contemplar tu presencia sin saber que eres tú, mi rey gozoso, la niña de mis ojos, perejil de todos mis guisos, sal en mis desiertos, luz en la noche oscura, caminas junto a mi aunque no lo sepa, da lo mismo, tú estás y si no te intuyo tú me abrazas, me estrechas por detrás y por delante con el caudal de tu voz sonora, hecha de guirnaldas pascuales, pecho florido que rompe mi amor y lo destruye en eternidad.