Saciarse

28 de abril
Viernes II de Pascua

Jn 6, 1-15 Cuando se saciaron

de tu abundancia. Más alegría has puesto en mi corazón que si abundara en trigo, ese del pan multiplicado, un grano no hace granero pero ayuda al compañero, que si abundara en vino, el de Caná, el agua transformada por tu hora pascual, aquí estoy saciado por ti, en medio del torbellino, de la algarabía, en el más puro silencio, tu más preciado don, el manantial de tu palabra, venid a mí y saciaros de mis frutos, más dulces que la miel del mejor de los panales, tu manjar.

amor

27 de abril
Jueves II de pascua

Jn 3, 31-36 El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano

El universo entero, el espacio, ayer hoy, mañana, el tiempo, todos los seres, todo mi ser, en tu mano, creación, encarnación, redención. Gracias, Señor. Y el tomillo en el campo, florecido.

tu amor

26 de abril
Miércoles II de pascua

J 3, 16-21 Tanto amó Dios al mundo

tanto, tanto nos amas, seguro que nos miras con benevolencia, desde el reproche, torpes y necios sois, lentos para entender, tanto amo mundo que entrego cada día al Hijo para que no perezca ninguno de los que creen, sino que tengan vida eterna. Como lo no entendemos nos entretenemos con disquisiciones que nos alejan de ti. Tan solo consiste en amar con sencillez de corazón, como os he amado yo.

Reinas

25 de abril
Martes II de pascua

Salmo 92 El Señor reina vestido de majestad

Mientras el Rey está sentado en su diván, mi nardo desprende su perfume, dice la novia del cantar de los cantares, y así te canto hoy, vestido de tu majestad, pues habitas en mi palacio, en el centro de mi más honda morada, diamante transparente, carbón transformado, revestido de tu gloria, de tu luz, con los pies descalzos, la danza alborotada, salto, paso a dos, en púrpura teñido, de miel y oro coronado. Por ti.

Nacimiento

24 de abril
Lunes II de Pascua

Jn 3, 1-8 Lo que nace del Espíritu es espíritu

espíritu del viento, que sopla donde quiere, y oyes su ruido, pero no sabes ni de dónde viene ni adónde va. Espíritu en libertad. Espíritu que susurra en la noche, sigiloso vendaval. Espíritu calmo de eternidad. Espíritu que es brisa sosegada. Tu espíritu, Señor, que es fuerza, energía, vida, que me hace renacer.

Entras

23 de abril
II domingo de pascua

Jn 20, 19-31 En esto entra Jesús

Entras. hasta el fondo del alma. En la interior bodega. Entras, te pones en medio de nosotros, pues tu Reino está así, entre nosotros, cerca de las alpargatas, entras con las puertas cerradas, entras siempre y nos dices: paz a vosotros. Mi paz os dejo, mi paz os doy, no como la da el mundo. Tu paz. Con tu paz nos envías. Con tu paz nos das el Espíritu Santo. La posibilidad de proclamar, hemos visto al Señor. Tu don disipa nuestras dudas, Señor mío y Dios mío. Entra en mi, Jesús Resucitado.

Gloria

22 de abril
Sábado de la octava de Pascua

Hechos 4, 13-21 Todos daban gloria a Dios por lo sucedido

Por tu resurrección de los muertos, por la alegría que pones en mi corazón, más que si abundara en trigo y vino, porque arde mi corazón en la hoguera perpetua de tu amor amado, porque caminas por el camino de la vida, y embarras tus pies heridos, porque aceptas mi duda y mi pasmo, mi ceguera y mi sordera, y dejas que mi mano palpe la llaga de tu herida y se introduzca en tu costado, manantial que brota para la vida eterna, eres Tú, Señor, el que me llama, el que me salva, el que me hace ser canto de gloria y amor.

Palpadme

20 de abril
Jueves de la octava de Pascua

Lucas 24, 35-48 Palpadme

Loco de ausencia te miro sin verte, palpo la herida de tu corazón, roja sangre del amor herido, las llagas tus manos, manantial de ternura infinita, acariciaste mis ojos y me diste luz, pusiste tus dedos embarrados en mi oídos y escuché tu voz de paz y de perdón, pasaste tu palma por mi rostro y dejé de buscarte porque te conocí, las llagas de tus pies que sigo como la corza vulnerada persigue al la paloma, en un bosque de robles y olivos, te palpo en el aire y te sé de carne y hueso, porque en la carne de mi barro me hiciste ser.

En tu brasa

19 de abril
Miércoles octava de Pascua

Lc 24,13-35 ¿No ardía nuestro corazón?

Ardo en sed de ti, tu palabra me conmueve, me rodea con cantos de liberación, haces jugosos mi oídos al escuchar tu voz si saber que es tu voz, al contemplar tu presencia sin saber que eres tú, mi rey gozoso, la niña de mis ojos, perejil de todos mis guisos, sal en mis desiertos, luz en la noche oscura, caminas junto a mi aunque no lo sepa, da lo mismo, tú estás y si no te intuyo tú me abrazas, me estrechas por detrás y por delante con el caudal de tu voz sonora, hecha de guirnaldas pascuales, pecho florido que rompe mi amor y lo destruye en eternidad.