31 de mayo
La Visitación
Lc 1, 39-56 Proclama mi alma la grandeza del Señor
Con el Magníficat, con el canto de María cuando va a servir a su pariente Isabel, al saber que está encinta en su vejez, termina el mes de mayo. Proclama mi ser tu grandeza, señor, porque me has dado el don de María: María nos muestra el camino de la auténtica vida cristiana. Siguiendo su ejemplo de fe, de pobreza evangélica y de disponibilidad al Señor, esperamos reflejar en torno nuestro la cordialidad con que María acogió a Dios y a los hombres. Como Ella queremos comprometernos plenamente con las exigencias del misterio de nuestra vocación. Que así sea.

30 de mayo
Sagrado Corazón de Jesús
Dt 7. 6-11 Por puro amor vuestro
Si el Señor se enamoró de vosotros y os eligió no fue por vuestros méritos sino por muro amor vuestro, por mantener su palabra y su alianza. Y así, este amor nos invita a amar, porque el amor es de Dios y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Si Dios nos amó de esta manera, desde su corazón, enviado a su Hijo para salvarnos, nosotros debemos amarnos unos a otros. Y esta fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, lleno de amor, nos invita a amar.
La mano de María en el corazón de su Hijo. Llena de amor.

29 de mayo
Jueves VIII
Mc 10, 46-52 Jesús ten compasión de mi
Oración tantas veces repetidas, oración del corazón, oración que todo lo llena, oración que se acompasa a la respiración, al ser en ti y desde ti, oración que da la vida, oración ininterrumpida a lo largo de la jornada, oración repetitiva, oración que no piensa, que expresa, que suplica, que confía, que abandona el ser en ti, Señor, esperando y deseando la salvación. Oración del ciego de Jericó, Señor, ten compasión de mí.

28 de mayo
Miércoles VIII
Mc 10,32-45 El que quiera ser grande que sea vuestro servidor
Ser servidor: Puedo tomar conciencia de todas las personas que, a lo largo del día, me sirven, sirven a la sociedad en la que vivo: la portera de casa, el barrendero de la calle, el policía que cuida la Audiencia Nacional, el vendedor de periódicos, los carmelitas que tienen abierta la iglesia a las siete y media del a mañana para servirte y servirnos, el guardia de seguridad del colegio….Todos ellos, y muchos más, del trayecto de la comunidad al colegio. Son grandes. Sirven calladamente, sin que nadie les tenga en cuenta. Sirven desde abajo. Como tú, Señor.

27 de mayo
Martes VIII
1 P 1, 10-16 El que os llamó es santo; como él, sed también vosotros santos
A la santidad estamos llamados, nada más y nada menos. Y sin embargo nos conformamos con ser medianamente santos, mediocremente seres, mitad corrientes y mitad….Llamados a la santidad, porque tú, Señor, que nos llamas nos haces santos en ti, nos haces hermanos e hijos tuyos. Voy a dejar que durante un minuto tome conciencia de la vocación a la que me llamas. Y abismarme en esta realidad de santidad, para desearla.

26 de mayo
Lunes VIII
Mc 10, 17-27 Una cosa te falta: anda. Vende lo que tienes, dales el dinero a los pobres
Benedicto XVI dirigiéndose a la Unión de Superiores Generales, señaló hace unos meses con elegancia, y poniendo el dedo en la llaga: “es interesante constatar que tienen riqueza de vocaciones aquellos institutos que han conservado y han escogido un tenor de vida con frecuencia muy austero y fiel al evangelio vivido sine glossa”.
El evangelio de hoy tan unido al inicio de mi vocación. Concédeme ( concédenos a los religiosos y religiosas) vivirlo con radicalidad. Rezad por ello.
25 de mayo
Corpus
Dt 8,2-3.14b-16 No te olvides del Señor tu Dios
Olvido que existes, Señor, cuando creo que todo lo puedo, que todo lo domino, que todo lo controlo, que todo lo consigo…o quiero creerlo. Y entonces desapareces de mi vida, te hago desaparecer, porque creo que soy dios. Te olvido cuando te concedo poco espacio en mi vida, poco tiempo, cuando no estás en mi horizonte vital…cuando no te amo con radicalidad. Y a pesar de mis olvidos tú nunca me olvidas, sino que me tienes en tu presente de amor.Y por eso me regalas, cada día, tu cuerpo que me llena de vida.

24 de mayo
Sábado VII semana
St 5, 13-20 Mucho puede hacer la oración intensa del justo
La oración, Señor, vivifica y unifica todas las formas de existencia. Cubre espacios de tiempo infinitos, atraviesas pasado, presente y futuro y actúa sin descanso a favor de todos los seres. La oración en ti, Señor, salva a la humanidad, aunque nadie se de cuenta. La oración es un pulmón que purifica nuestra sociedad. Una aguja de acupuntor que sana el cuerpo social. La oración en ti, Señor, es fuente de vida y de verdad. Hazme hombre de oración.
23 de mayo
Viernes VII semana
St 5, 9-12 Porque el Señor es compasivo y misericordioso
Porque eres compasivo y misericordioso, porque me desbordas con tu gracia sin que yo lo sepa y lo note, porque me vistes con las galas de tu fidelidad y así apuntalas la fragilidad de mi constancia, porque me adornas con la paciencia que tienes conmigo, por eso, Señor, y por tantas cosas que crecen en lo oculto y en el silencio, te bendigo y no olvido tus beneficios, porque perdonas todas mis culpas, rescatas mi vida de las fosas donde me meto, porque me colmas de gracia y de ternura.
22 de mayo
Jueves VII semana
St 5, 1-6 Ahora vosotros, ricos….
llorad y lamentaos por las desgracias que os han tocado. Vuestra riqueza está corrompida y vuestros vestidos están apolillados. Vuestro oro y vuestra plata están herrumbrados, y esa herrumbre será un testimonio contra vosotros y devorará vuestra carne como el fuego. Pongo ante ti mis riquezas, Señor, y te pido perdón. Hazme generoso desde tanto don que recibo de ti.
