Testimonio

3 de enero
Tiempo de Navidad

Jn 1, 29-34 Y yo lo he visto y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.

Que te vea, Señor. Continúo con la oración de ayer pidiendo que abras mis ojos a tu presencia que alienta, que infunde vida que manifiesta sin reserva tu ser salvación para cada uno de nosotros. Que te vea, Señor, en lo escondido de mi corazón y en los acontecimientos de cada día. Dame, Señor, una mirada de fe para poder dar testimonio de ti, de que eres el Hijo de Dios que ha venido para darnos vida, y vida abundante.

1 comentario ››

Este mensaje fue publicado el 3 Enero 2008 en Meditación diaria
y ha sido leído hasta el momento por 1100 visitante(s)