31 de enero
Jueves III
Mc 4, 21-25 La medida que uséis la usarán con vosotros
Quiero usar la medida que usas tú conmigo, y no preocuparme pro la medida que usarán los demás. Medida colmada de generosidad, llena de ternura, con bunas dosis de cogida, comprensión, atención, locura, amor, perdón, estima, aceptación, consuelo, compasión, empatía, sanación, salvación. Quiero mirar como tú me miras, Señor, dar vida como tú me la das, cada día, en lo pequeño.
30 de enero
Miércoles III
Mc 4, 1-20 Escuchad
Así comienza la parábola del sembrador, que Jesús narra ante un gentío enorme. Y termina diciendo “el que tenga oídos para oír que oiga”. ¿Por qué teniendo oídos para oír no oímos? ¿Por qué teniendo ojos para ver no vemos más allá de la realidad? ¿Por qué no abrimos nuestros sentidos interiores y nos damos cuenta que tu palabra habita con toda su riqueza en nuestro interior, y vemos lo que produce su semilla en nuestro ser? Escuchad…

29 de enero
Martes III
2 S 6, 12ss David iba danzando ante el Señor con todo entusiasmo
Para ti es mi música, Señor. Para ti me hago música y danza, mi cuerpo se transforma todo él en alabanza, adoración, gratuidad, ritmo, éxtasis. Para ti, por ti, salgo de mí mismo y me olvido de mis límites y me hago horizonte eterno, y me fundo con le baile de tu creación, señor y dador de vida. Bailo para ti, en el silencio de mi corazón y ante los hombres y mujeres que se admiran, pues todo yo quiere ser música de acción de gracias, por la alianza que estableces con nosotros.

28 de enero
Lunes III
Mc 3, 22-30 El que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás.
Un Dios que perdona hasta setenta veces siete; un Dios que es amor y misericordia, que no ha venido a salvar a los justos sino a los pecadores…¿por qué no perdona esta blasfemia contra el Espíritu? Quizá porque el espíritu es amor y perdón, porque el Espíritu es todo aquello que genera vida en abundancia, porque el Espíritu es el que crea de la nada y recrea y restaura lo deteriorado. Y blasfemar contra él es situarse en una cultura de muerte.
27 de enero
Domingo III
Is 8, 23b-9, 3 Acreciste la alegría, aumentaste el gozo
Alegría que crece, gozo que aumenta, en mi vida, ¿en qué ocasiones? ¿En qué circunstancias? ¿Cuándo puedo decir, con verdad, que cambias mi luto en danzas? ¿Qué genera en mi ser esa alegría profunda que me llena de serenidad y paz, que me hace en armonía con todo lo que tú haces? Me gustaría decir, Señor, que lo realiza tu luz, cuando brilla en mis tinieblas. Haz tu verdad mi respuesta.

26 de enero
San Timoteo y san Tito
Salmo 95 Contad las maravillas del Señor a todas las naciones
Ayer terminamos el octavario de oración por la unidad de los cristianos. “Que todos sean uno, Padre, como tú y yo somos uno. Yo en ellos y tú en mi, para que lleguen a la unión perfecta. Así el mundo reconocerá que tú me has enviado”. Unión, reconciliación, perdón, aceptación incondicional. Caminos para construir la unidad. Decir siempre el bien del otro, buscar siempre su provecho, ponerme en su lugar. ¡Qué difícil y cotidiano camino de unidad!

26 de enero
San Timoteo y san Tito
Salmo 95 Contad las maravillas del Señor a todas las naciones
Ayer terminamos el octavario de oración por la unidad de los cristianos. “Que todos sean uno, Padre, como tú y yo somos uno. Yo en ellos y tú en mi, para que lleguen a la unión perfecta. Así el mundo reconocerá que tú me has enviado”. Unión, reconciliación, perdón, aceptación incondicional. Caminos para construir la unidad. Decir siempre el bien del otro, buscar siempre su provecho, ponerme en su lugar. ¡Qué difícil y cotidiano camino de unidad!

25 de enero
Conversión del apóstol San Pablo
Hech 22, 3-16 ¿Quién eres, Señor? ¿Qué debo hacer, Señor?
Son las dos preguntas que Pablo te hace, Señor, nada más recibir tu luz y tu verdad. Una gran luz del cielo le envuelve con su resplandor y le hace ver. “Soy Jesús de Nazareno, a quien tú persigues”. Eso le dices a Pablo. ¿Qué me dices a mí? ¿Qué mandáis hacer de mi? El Dios de nuestros padres te ha elegido para que conozcas su voluntad, para que vieras al Justo y oyeras su voz, porque vas a ser su testigo ante todos de lo que ves y oyes. Amén.

24 de enero
Jueves II semana
Salmo 55 En Dios confío y no temo
¿Brotó del corazón de David este salmo cuando Jonatán le dijo: “mi padre Saúl te busca para matarte”? ¿Rezaba este salmo la multitud que seguía a Jesús, la muchedumbre sufriente, que querían tocarlo para ser sanados de sus enfermedades? ¿Hizo carne esta palabra el mismo Jesús cuando vio acercarse la muerte y se hizo uno con la voluntad del Padre? ¿Recito esta oración cuando me asaltan los temores y me hallo en las sombras de la vida cotidiana, y me acechan los fantasmas que pueblan mi interior? En Dios confío y no temo, recoge mis lágrimas en tu odre, Dios mío.
23 de enero
Miércoles II
1 S 17, 32-33.37.40-51 Todo el mundo reconocerá que hay un Dios en Israel
David, el muchacho, el pequeño, el débil, vence a Goliat, el guerrero, el grande, el fuerte. Con una piedra y una honda derriba al poderoso. Porque confía en ti. Lo hace con el poder de tu fuerza y no para su vanagloria, para aumentar su imagen, para acrecentar su poder. Actúa movido por el amor a tu nombre, para tu gloria, para que todo el mundo reconozca que tú eres Dios. Desde ahí, con sinceridad y verdad, me gustaría actuar a mí, Señor.
