30 de septiembre
Domingo XXVI
I Tim6, 11-16 Practica la justicia, la fe, el amor, la paciencia, la delicadeza
La exhortación de Pablo nos llega esta mañana de domingo. Practicar la justicia con el que más lo necesita y no ignorarle como el rico Epulón a Lázaro, practicar la fe, que es confianza en Dios, que sostiene nuestra vida, practicar el amor con la las notas de la paciencia y de la delicadeza, que todo lo pueden. Ponerme ante Ti, Señor, y pedirte que me hagas como tú, justo, lleno de confianza en el Padre, dador de amor y vida, paciente con los demás, con una delicadeza abierta a toda necesidad. Ser como Tú, Señor, al menos este domingo.
29 de septiembre
Santos Arcángeles
Dn 7, 9-10.13-14 Miles le servían, millones estaban a sus órdenes
Como los ángeles, Señor, deseo servirte, estar a tus órdenes, contemplar tu gloria, alabarte y bendecirte, estar todo para ti, ser todo tuyo, dar gracias a tu nombre, ser tu mensajero, acercarte… Como los ángeles, Señor, cuya vida solo existe en ti, por ti, para ti. Ser un ángel este día, Señor, por tu misericordia, para dar testimonio de ti.
28 de septiembre
Viernes XXV
Lc 9, 18-22 ¿Quién dice la gente que soy yo?
En esta primera pregunta nos enredamos muchas veces, y nos ponemos a hablar de los creyentes o los que no lo son, de una sociedad cada vez más alejada de Jesús, de… La segunda pregunta llega directamente, como un dardo enamorado, hasta el centro de mi corazón, y tú ¿quién dices que soy yo?. Y quiero creer que de mis labios brota, con la misma claridad, la respuesta de Pedro: El Mesías de Dios.

27 de septiembre
Jueves XXV
Ageo 1, 1-8 Meditad en vuestra situación
Poned la realidad de mi vida, de nuestra vida, de nuestra sociedad, de nuestro mundo cada vez más globalizado y sufriente ante el cedazo de tu palabra. Mirar la realidad sabiendo que, en ella, estás escribiendo una historia de amor con cada uno de nosotros, con la humanidad. Hacer una lectura creyente de lo que sucede darte gracias, pedirte perdón, suplicarte en silencio viendo tu salvación. Poner una mirada de fe en la situación del día de hoy.

26 de septiembre
Miércoles XXV
Lc 9, 1-6 No llevéis nada para el camino
Ni bastón, ni alforja, ni dinero. Os envío a proclamar el reino de Dios y a curar enfermos, lo que es signo de la presencia de este reino entre vosotros. No llevéis nada para el camino. Llevadme a mí, que soy el mismo camino. No confiéis en vuestras fuerzas, en vuestra capacidad. No pongáis la seguridad en lo que no la tiene. Vivid con austeridad y contención. Yo soy vuestra riqueza y vuestra fuerza. Eso es lo que ahora me dices, Señor.

25 de septiembre
Martes XXV
Salmo 121 ¡Qué alegría cuando me dijeron, vamos a la casa del Señor!
Uno de los cantos más antiguos y repetidos que recuerdo, con el que se inician tantas celebraciones de la eucaristía. Canto que invita a la alegría porque somos invitados a tu mesa, porque vienes hasta nosotros y nos abres las puertas de tu casa, porque has puesto tu tienda entre nosotros. Y, sin embargo, nos cuesta manifestar esta alegría, nuestras celebraciones no invitan al canto y a la danza…Que en el día de hoy manifieste la alegría de tu evangelio, Señor.

24 de septiembre
Lunes XXV
Lc 8, 16-18 Nadie enciende un candil y lo tapa con una vasija
Tú nos haz encendido, Señor. Has puesto en cada uno de nosotros la luz de tu imagen y semejanza a la que hemos sido creados, las derramado en cada uno de nosotros la luz de tu Espíritu Santo, sigues invitándonos a contemplarte a ti, luz de luz, para quedar radiantes…Y muchas veces tapamos con una vasija tu luz, y no iluminamos, y la apagamos sin darnos cuenta. Haznos luz desde tu luz.

23 de septiembre
Domingo XXV
Lc 16, 1-13 El que es de fiar en lo menudo, también en lo importante es de fiar
Por eso me fío de Ti, Señor, porque estás presente en lo pequeño de cada día, desde que suena el despertador por la mañana, en la oración de la comunidad, en el camino hacia el trabajo, en los saludos y las sonrisas, en las dificultades y los rechazos, en las personas que se preocupan de mi, en las personas que me preocupan, en lo sencillo, ahí estás presente. Y por eso eres tan importante en mi vida, la llenas de sentido, la llevas a la plenitud.
22 de septiembre
Sábado XXIV semana
Lc 8, 4-15 Salió el sembrador a sembrar su semilla
Una vez más, Señor, esta parábola. Tú eres el sembrador, yo soy también sembrador en ti. Para ti, para tu semilla, soy a veces borde del camino, terreno pedregoso, zarzas, e incluso tierra buena. Tu Palabra es la semilla: la escucho y a veces desaparece de mi corazón, me produce alegría pero no enraíza en mi vida, creo en ella pero en la prueba fallo… Que te escuche con un corazón noble y generoso, guarde la semilla de tu palabra y de fruto perseverando.

21 de septiembre
San Mateo
Mt 9, 9-13 Vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo…
Si paseara Jesús por las calles cercanas a mi comunidad de San Mateo, en Madrid, mejor dicho, cuando pasea por aquí ve que los cuatro vamos y venimos, con prisas, al trabajo, a coger el metro, a comprar en el mercado, a una reunión, corriendo a casa para preparar la comida, para rezar o celebrar la eucaristía con la gente que comparte con nosotros su presencia… Nos ve en tantas circunstancias, el Señor, y en todas ellas nos está diciendo: “Sígueme” Que cada día te sigamos con mayor generosidad, Señor.
