Caudal

20 de febrero
Martes I de cuaresma

Is 55, 10-11 Como bajan

Como bajan la lluvia y la nueve desde el cielo, y no vuelven allá sino después de empapara la gierra y fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca. no volverá a mi vacía, sino que cumplirá mi deseo y llevará a cabo mi encargo.
Hágase en mi según tu palabra, Señor.

Juicio

19 de febrero
Lunes I de cuaresma

Mt 25, 31-46 Venid vosotros, benditos de mi padre, porque….

Sed misericordiosos como tú eres misericordioso. Transformar mi vida con el criterio de la donación al prójimo, al más necesitado, con el criterio de tu amor, de tu cruz. Crucificar mi ego. Entregarme a ti. El criterio de tu evangelio, dar de comer al hambriento, de beber al sediento, dar posada al refugiado, vestir al desnudo, visitar a la prisionera, y no cerrarme a mi propia carne. Que sangra por la herida.

Conviértete

18 de febrero
I domingo de cuaresma

Mc 1, 12-15 Convertíos y creed en el evangelio

En el desierto de mi corazón, en medio de las calles, entre las fieras que me atenazan y que salen del mismo interior, endriagos, dragones vivos, demonios seductores, en el silencio, en la soledad, en el despojo más radical para que tú seas en mí, lleno de tu bien, tentado por el mal, cercano de tus ángeles inalcanzables, que me sirven y me bendicen en tu nombre, mensajeros de tu gracia, de tu ternura, de tu bondad, escucho tu voz: conviértete y cree en el evangelio. Una vez más, tu voz.

Ofrécete

17 de febrero
Sábado después de ceniza

Is 58, 9b-14 Cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo y sacies el alma afligida

La fuerza de tu Palabra, Señor, entra en mi vida y la arrasa. Quémame en el ardor de encarnar tu Palabra:
“Cuando alejes de ti la opresión, el dedo acusador y la calumnia cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo y sacies al alma afligida, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad como el mediodía. El Señor te guiará siempre, hartará tu alma en tierra abrasada, dará vigor a tus huesos. Serás un huerto bien regado, un manantial de aguas que no engañan. Tu gente reconstruirá las ruinas antiguas, volverás a levantar los cimientos de otros tiempos; te llamarán “reparador de brechas”, “restaurador de senderos”, para hacer habitable el país.”

Abierto

16 de febrero
Viernes después de ceniza

Is 58, 1-9 Y no cerrarte a tu propia carne

Este es el ayuno que yo quiero, me dices hoy: soltar las cadenas injustas, desatar las correas del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos. ( Y no cerrarte a tu propia carne, decías hasta que cambiaron la traducción, vaya por Dios) Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor y te responderá; pedirás ayuda y te dirá: “Aquí estoy”

Negarse

15 de febrero
Jueves después de ceniza

Lc 9, 22-25 Que se niegue a sí mismo

Ya sabes, me dices, si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. Me llamas a seguirte, cada día, desde hace ¡tantos años! Dame el don de convertirme y creer en tu evangelio.

Misericordia

14 de febrero
Miércoles de ceniza

Salmo 50 Misericordia

Señor, dame el vivir conscientemente de tu misericordia a lo largo de toda la cuaresma que hoy comenzamos. Para desde tu misericordia, que me da la vida, vivir más unido a ti en la oración, más olvidado de mí ayunando de todo lo que me separa de ti y me afirma sin ti, dando generosamente no solo lo que me sobra sino lo que soy, para gloria te tu nombre. Oh Dios, crea en mi un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.

Atento

13 de febrero
martes VI

Mc 8, 14-21 Estad atentos

Atención bien distinta a la que ahora se pone de moda: atención a tu presencia viva en mi vida, atención a tu amor, atención a desvivirme desde tu amor. Me invitas a estar atento a olvidarme de mi para estar solo en ti, Señor y dador de vida.

el signo

12 de febrero
Lunes VI

Mc 8, 11-13 ¿por qué esta generación reclama un signo?

Muchas veces, señor, te pido un signo. ¿Qué más signo quiero que el de tu cruz? ¿Qué más signo que unirme a ti en tu cruz? ¿Qué más signo que mi vida religiosa en castidad, pobreza y obediencia? ¿qué más signo que tu eucaristía diaria? ¿Qué el “ve y haz tu lo mismo” con tu prójimo herido, con el hermano que está solo y desamparado…? El signo me lo da tu providencia en mi vida, en la que confío.

Tu gloria

11 de febrero
VI Domingo

I Cor 10, 31-11,1 Hagáis lo que hagáis, hacedlo todo para gloria de Dios

Hoy, desde que me levante hasta que me acueste, en todo momento, yendo de camino, estando en casa, con el pensamiento, con la palabra, con mis acciones, en mi silencio, quiero dedicar todo mi ser a tu gloria y alabanza, sencillamente, humildemente, desapercibido, desaparecido.